Troya ¿mito o realidad?

Los sucesos de la guerra de Troya se encuentran entremezclados por la mitología, la historia y la leyenda.

Caída de Troya de Francisco Collantes


De las nueve ciudades superpuestas en Troya, Troya VI fue destruida por el fuego aproximadamente en la época en la que las tradiciones ubicaban la guerra de Troya (1194-1184 a.C.)

Homero cita a Troya como la del ancho camino. H. D. F. Kitto ("Los Griegos", Eudeba, 1982) dice que "Troya VI tenía una calle ancha en torno a la ciudad, en el interior de las murallas". Estas murallas fueron edificadas por dos dioses y un mortal, y el sector construido por este último era más débil y resultó vulnerable: las murallas de Troya VI eran más débiles en un punto (donde el acceso era más difícil), y esto coincide con la descripción homérica".

La gurra de Troya fue un conflicto bélico en el que se enfrentaron una coalición de ejércitos aqueos contra la coalición de Troya, ubicada en Asia Menor. Esta guerra es uno de los ejes centrales de la épica grecolatina y fue narrada en una época de poemas épicos de los que solo dos han llegado intactos a la actualidad, La Ilíada y La Odisea, atribuidas a Homero.

Los antiguos griegos creían que los hechos que Homero relató eran ciertos. En tiempos modernos, tanto la guerra como la ciudad eran consideradas mitológicas. En 1870 el arqueólogo alemán Heinrich Schliemann excavó la colina de Hisarlik, donde creía que estaba la ciudad de Troya, hallando los restos de la antigua ciudad de Nueva Ilión, que existió hasta el siglo I a.C. y bajo la cual halló otras ruinas, y debajo de éstas, otras más. Cada una de estas ruinas daba lugar a los restos de distintas ciudades que parecían haber sido habitadas en épocas distintas. Schliemann había ido para hallar la Troya homérica; pero en el curso de los años, él y sus colaboradores hallaron siete ciudades sepultadas, y más tarde otras dos. Sin embargo, quedaba por decidir cual de estas diez ciudades era la Troya de Homero. Estaba claro que la capa más profunda, Troya I, era la prehistórica, la más antigua, tan antigua que sus habitantes aún no conocían el empleo del metal, y que la capa más a flor de tierra, Troya IX, tenía que ser la más reciente, guardando los restos de la Nueva Ilión, donde Jerjes y Alejandro Magno habían sacrificado a los dioses.

Algunos historiadores creen que la Troya VI o la VII fueron la ciudad homérica, porque las anteriores son pequeñas y las posteriores son asentamientos griegos. Otros historiadores creen que los relatos de Homero son una fusiónm de historias y expediciones de los griegos de la Edad del Bronce o del período micénico, y no describe hechos reales. Los que piensan que los poemas épicos de la guerra de Troya derivan de algún conflicto real, lo fechan entre 1100 a.C. y 1300 a.C.

La extensión de la base histórica de la Ilíada ha sido debatida durante algún tiempo y descubrimientos recientes han alimentado más aún la discusión a través de varias disciplinas. Los sucesos descritos en la Ilíada de Homero, incluso si están basados en sucesos históricos que precedieron su composición en unos 450 años, nunca serán identificables completamente con hechos históricos o arqueológicos aun si hubo una ciudad en la edad del bronce en el lugar hoy llamado Troya y aun si esa ciudad fue destruida por el fuego o la guerra alrededor de la misma época postulada para la Guerra de Troya.

Ningún texto ni artefacto ha sido encontrado en el lugar mismo que claramente identifica el sitio de la Edad del bronce. Esto probablemente es debido al allanamiento de la anterior acrópolis durante la ampliación de la Ilión helenística (Troya VIII), destruyendo las partes que más probablemente contenían los archivos de la ciudad. Un solo sello de un escriba luvita ha sido encontrado en una de las casas, probando la presencia de correspondencia escrita en la ciudad, pero ni un solo texto. Nuestra creciente comprensión de la geografía del imperio hitita hace muy probable que el sitio corresponda a la ciudad de Wilusa. Pero aun si esto se acepta, no es prueba positiva de identidad con la (W)ilios homérica.

Un nombre Wilios o Troya no aparece en ninguno de los registros escritos de sitios micénicos. Los griegos micénicos del siglo XIII adC habían colonizado la Grecia continental y Creta, y estaban sólo comenzando a realizar pillajes en Anatolia, estableciendo una cabeza de puente en Mileto (Millawanda). La Wilusa histórica era una de las tierras de Arzawa, en débil alianza con el Imperio Hitita, y las referencias escritas a la ciudad se esperan, por lo tanto, en la correspondencia hitita más que en los archivos palaciales micénicos.

Estatus de la Ilíada

La disputa sobre la historicidad de la Ilíada ha sido muy encendida a veces. Cuanto más sabemos acerca de la historia de la edad del bronce está más claro que no es una cuestión de sí o no sino de evaluación de cuánto conocimiento histórico está presente en Homero. La historia de la Ilíada no es un relato de la guerra, sino sobre la psicología, la cólera, venganza y muerte de héroes individuales que supone un conocimiento de la guerra de Troya para crear el decorado. Ningún científico asume que los sucesos individuales de la historia (muchos de los cuales contienen de forma central intervenciones divinas) son hechos históricos; por otra parte, ningún científico afirma que la escena esté enteramente vacía de recuerdos de los tiempos micénicos: es más bien una cuestión subjetiva de si el contenido factual es algo más o algo menos de lo que uno habría esperado.

La ostensible historicidad de la Troya homérica se enfrenta a los mismos obstáculos que la Atlántida de Platón . En ambos casos, la historia de un antiguo escritor es vista por algunos como verdad, por otros como mitología o ficción. Puede ser posible establecer conexiones entre la historia y lugares y sucesos reales, pero siempre hay el riesgo de un sesgo en la selección.

La Ilíada como esencialmente legendaria

Algunos arqueólogos e historiadores mantienen que ninguno de los sucesos de las obras de Homero es histórico. Otros aceptan que puede haber un fundamento de hechos históricos en las historias homéricas, pero dicen que en ausencia de evidencia independiente no es posible separar hecho de mito en los relatos.

En años recientes los científicos han sugerido que las historias homéricas representaban una síntesis de muchas antiguas historias griegas de varios asedios y expediciones de la edad del bronce, fusionados en el recuerdo de los griegos durante la "edad oscura" que siguió a la caída de la civilización micénica. La identificación de la colina de Hissarlik como Troya es, en esta visión, un desarrollo tardío, posterior a la colonización griega de Asia Menor en el siglo VIII adC.

También es importante comparar los detalles de la historia de la Ilíada con los de la literatura mesopotámica anterior - muy notablemente, la Epopeya de Gilgamesh. Nombres, escenas, e incluso principales partes de la historia, son llamativamente similares. Algunos científicos creen que la escritura llegó por primera vez a las costas griegas desde el este, por vía de comerciantes, y esos antiguos poemas fueron usados para demostrar los usos del alfabeto, influenciando así grandemente la literatura griega temprana.

La Ilíada como esencialmente histórica

Otra visíon es la de que Homero fue heredero de una tradición ininterrumpida de poesía épica que alcanzaba 500 años atrás hasta tiempos micénicos. En esta visión, el núcleo del poema podría reflejar una campaña histórica que tuvo lugar en las vísperas del declive de la civilización micénica. Mucho material legendario habría sido añadido durante este tiempo, pero en esta visión tiene todo el sentido pedir evidencia arqueológica y textual correspondiente a sucesos a los que se refiere la Ilíada. Tal fondo histórico da una explicación creíble para el conocimiento geográfico de Troya (que podría, sin embargo, haberse obtenido también en tiempos de Homero visitando el sitio tradicional de la ciudad) y elementos del poema de otro modo inmotivados (en particular el detallado Catálogo de naves). Lingüísticamente, unos pocos versos de la Ilíada sugieren gran antigüedad, a causa de que sólo se ajustan al metro si se proyectan hacia el griego micénico, en parte debido a la pérdida en tiempos clásicos de la Digamma, y esta traza de lenguaje arcaico sugiere una tradición poética que abarque la edad oscura de Grecia. Aunque Homero era jonio, la Ilíada refleja la geografía conocida para los griegos micénicos, mostrando conocimiento detallado del continente pero no extendido a las islas jonias o Anatolia, lo que sugiere que la Ilíada reproduce un relato de sucesos transmitidos por tradición, al cual el autor no añadía su propio conocimiento geográfico.

La Ilíada como parcialmente histórica

Como se menciona más arriba, sin embargo, lo más probable es que la tradición homérica contenga elementos de hecho histórico y elementos de ficción entrelazados. Homero describe una localización, presumiblemente en la edad del bronce, con una ciudad. Esta ciudad estaba cerca del Monte Ida en el noroeste de Turquía. Tal ciudad existió de hecho, en el promontorio de Hissarlik. Homero describe que la zona era muy ventosa, lo que Hissarlik es casi siempre, y varios otros aspectos geográficos también encajan, de manera que parece, por tanto, que Homero estaba describiendo un lugar real, aunque este hecho no prueba en sí mismo que la historia es verdad.

También, el antes mencionado Catálogo de naves menciona una gran variedad de ciudades, algunas de las cuales, incluyendo Atenas, estaban habitadas tanto en la edad del bronce como en tiempo de Homero, y algunas de las cuales, como Pilos, no fueron reconstruidas tras la edad del bronce. Esto sugiere que muchos de los nombres de las ciudades eran recordados de un tiempo antiguo, ya que es improbable que Homero hubiera logrado nombrar con éxito una diversa lista de importantes ciudades de la edad del bronce que eran, en su tiempo, sólo unos pocos bloques de escombros sobre la superficie, frecuentemente sin siquiera nombres. Alguna evidencia es mixta, sin embargo: hallar el palacio de Esparta de la edad del bronce, el hogar tradicional de Menelao, ha sido el reto.

Del mismo modo, en las tabletas de Lineal B, aparecen algunos nombres homéricos, incluyendo Aquiles, que no es evidenciado como un nombre común en el periodo clásico. Este Aquiles es un pastor, no un rey ni un guerrero, pero el propio hecho de que el nombre es uno auténtico de la edad del bronce es significativo. Estos nombres de los poémas homéricos presumiblemente rememoran, si no necesariamente personas específicas, al menos un tiempo anterior cuando los nombres de la gente no eran los mismos de cuando la épica de Homero fue escrita.

Es muy probable, entonces, que Homero registre alguna información de naturaleza factual, cosas que se refieren a algo de la vida real, aun si no está claro que registran la historia. Pero ¿qué hay de la guerra misma? No hay nada inherentemente improbable acerca de una gran batalla o incluso una guerra sobre la ciudad de Troya. Esta área ha sido siempre extremadamente valiosa y fuertemente disputada, ya que está en la boca de los Dardanelos. Estambul, la ciudad al otro extremo de los estrechos que conectan el Mar Egeo y el Mar Negro, ha sido el sitio de muchas confrontaciones por exactamente la misma razón. Sin embargo, no hay una gran cantidad de evidencia positiva en Hissarlik, el mejor candidato para Troya, de una destrucción por guerra. Los niveles cronológicamente apropiados, Troya VI y Troya VIIa, parecen ambos haber sido destruidos por incendios, el primero más probablemente a causa de un terremoto o desastre natural, pero es difícil identificar lo que destruyó al último. Es posible que Troya VII fuera destruida en batalla, pero no es seguro.

La Carta de Manapa-Tarhunda menciona luchas en Wilusa, presumiblemente Troya, pero no ha sido fácil datarlo y hacerlo corresponder con una particular destrucción de un particular nivel en Hissarlik.

Por otra parte, hay partes de la historia de Homero que parecen no corresponder con una guerra de la edad del bronce en el sitio de Hissarlik. La armadura que describe es más probablemente la de su era que la de la edad del bronce, aunque está en alguna medida mezclada. El escudo como una torre de Áyax tiene sentido en el contexto de los escudos representados en el arte de la edad del bronce, que son muy altos y bien rectangulares o con perfil similar a un reloj de arena curvo. Sin embargo, la mayoría de los otros escudos son descritos como circulares, lo cual es un anacronismo, hasta donde pueden decir los científicos modernos. La armadura del cuerpo es similarmente mixta.

Así, los detalles registrados en la épica homérica parecen ser una mezcla de hecho y ficción, y separar los dos es probable que sea el reto de muchas generaciones futuras de arqueólogos, como ha sido la de muchas otras precedentes.

En conclusión, la mezcla de elementos sagrados y profanos (dioses y morteles luchan en una guerra), mezcla de elementos de distintas épocas y las pocas referencias que han quedado acerca de la ciudad de Troya, hacen de la ciudad uno de los grandes enigmas de la historia.